Niños y adolescentes hiperconectados – editorial Radio CambiodeHábitos

Generación Alfa, Generación Zeta, Centennials diversos nombres, pero con un mismo significado: son una nueva generación. Antes de decir su primera palabra, ya saben pasar fotos del celular con sus dedos. A los nacidos a partir del 2010 y quienes nazcan hasta el 2025 aproximadamente serán comprendidos dentro de la generación alfa o zeta. Ellos son hijos de los tan nombrado Millenials, seres confiados, libres y con mejor manejo de los medios de comunicación y tecnología.  Pero sus hijos son quienes tienen mayor nivel de exposición a la tecnología, ninguna otra generación los ha tenido. Ellos son los nativos digitales.

Los niños han evolucionado, y sus formas de jugar también lo han hecho. El juego es una de las actividades primordiales en la infancia dado que permite conocer al mundo, interactuar con el, descubrir capacidades motrices, intelectuales, emocionales. Muchos de los niños Centennial, tienen poco contacto con los juguetes tridimensionales, que pueden tocar en el mundo real, y los reemplazan por juegos virtuales. De acuerdo a datos que brindó la consultora IPSOS para Samsung Argentina, el grupo etario Kids & Teens, conformado por niños y adolescentes entre 7 y 16, representa el 30% del mercado de los smartphones y el 56% del mercado de las tablets en Argentina.

Pero no sólo el juego es lo que ha cambiado, la forma de relacionarse con los otros, con las personas también se ha transformado. En la era de las redes sociales, un “me gusta” de Facebook, responder un mensaje de Whastapp, es sumamente valorado por estas generaciones.

También el mercado ha cambiado, como los niños y adolescentes son los principales consumidores de internet, se convierten en los objetivos que las marcas tratan de conquistar. En cada video de Youtube, en la Playstation, las publicidades sobre productos de consumo son incesantes. Han sido de público conocimientos casos donde los niños han tomado las tarjetas de débito o crédito de sus padres para comprar algún juego.

La era digital tiene sus pros y sus contras. No es que todo pasado ha sido mejor, pero tampoco es que el presente lo sea. Veamos entonces las ventajas y desventajas de la invasión de la tecnología.

Dentro de los beneficios, podemos observar que la era de comunicación posibilita a los niños estar en contacto con sus familiares, para comunicarles dónde se encuentran, si les ha pasado algo, inclusive pueden enviar su ubicación y los padres pueden ver en tiempo real por dónde circulan los niños.

También se ha transformado la manera de pensar de los niños, los más jóvenes tienen una visión más pragmática, concreta. Les importa más la consecución del objetivo más que cómo llegar a él, esto lo podemos ver claramente en cómo aprenden rápidamente cuál es la finalidad de los juegos, y cómo desarrollan estrategias de avanzada para convertirse en mejores jugadores.

Los Centennials son seres sumamente visuales, acostumbrados a interactuar con diferentes aspectos al mismo tiempo. Pueden hablar en el mundo real y al mismo tiempo chatear en el mundo virtual. Esto hace que los estímulos únicos no le llamen la atención, sino que prefieren varios estímulos al mismo tiempo, objetos que se muevan, que no estén fijos. Están acostumbrados al multitasking, es decir, a hacer varias cosas al mismo tiempo. Estos aspectos claramente inciden en el modo en que los niños y adolescentes estudian. Es importante que las escuelas puedan incorporar las nuevas tecnologías a sus enseñanzas para poder captar la atención de estos niños. También es necesario que docentes y familiares estimulen el buen uso de la tecnología, evitar las excesivas cantidades de tiempo con los objetos tecnológicos y enfatizar la calidad, el uso adecuado. Existen aplicaciones de juegos para aprender, para pensar, que resultan motivantes y, a la vez, educativos para los niños.

Antonio Milán en su libro “Adolescentes hiperconectados pero felices” comenta unos datos sorprendentes sobre una Investigación de un Programa Internacional de Evaluaciones Estudiantiles y destaca que “aquellos alumnos que utilizan frecuentemente, pero no todos los días, las tecnologías de información en su vida cotidiana suelen sacar mejores notas, en general, que los estudiantes que desconocen estas herramientas. En este sentido, obtienen mejores resultados quienes usan el correo electrónico, los diccionarios online, chatean en red y también quienes leen noticias o buscan información práctica”

Esta nueva forma de aprender, lleva a que los nuevos puestos de trabajo estén pensados en función a las nuevas habilidades que traen aparejadas los jóvenes. Desarrolladores web, técnicos e ingenieros en computaciones, desarrolladores de aplicación son de las carreras que el mercado laboral más ha incorporado.Por lo cual, que los niños sepan relacionarse con la tecnología les resultará beneficioso en un futuro, siempre y cuando, no nos olvidemos que sus infancias no pueden basarse solamente en esto, sino que deben poder jugar con otros objetos, hacer deporte.

Pero también poder poner límites en el uso de la tecnología no sólo es positivo, sino necesario. En un informe realizado en España, un 54% de los padres cree que para cuando sus hijos tengan 10 años no serán capaces de relacionarse con ellos debido a su alto conocimiento de la tecnología. Por eso se recomienda verbalizar en qué horas se puede utilizar, dónde, cuánto tiempo se puede estar conectado y en qué redes sociales pueden interactuar;  incluso es positivo sacar las pantallas de los cuartos.

En cuanto a las desventajas de la era de hiperconectividad, existen varias dificultades. Según una organización británica llamada Sociedad Nacional para la Prevención de la Crueldad Contra los Niños, la mayor preocupación de los jóvenes que llaman a su línea telefónica ChildLine en 2015/16 fue por problemas de salud mental. La problemática representa el 31% de las sesiones de asesoramiento telefónico. Según esta organización, los llamados que más se realizan es sobre niños con baja autoestima, como hemos mencionado antes, el peso que tiene tener o no tener un “me gusta” en la foto de Facebook les afecta al modo en que se perciben a ellos mismo, que un niño vea una foto de sus amigos en un evento a donde no lo han invitado, afecta gravemente a su estima. Lo que sucede es que las redes sociales se están convirtiendo en parte de la identidad del niño y del adolescente: Milán comenta que los usuarios “pueden retocar su cara con Photoshop, seleccionar las fotos en los que salen bien y despreciar las que no corresponden con este ideal.” Esto “llega a ser psicológicamente real para ellos. Los adolescentes suben algo con el fin de gustar, y, cuanto más gusta, más integrados se sienten entre sus iguales”.

El multitasking, es una capacidad que puede ser a veces positiva, porque permite ahorrar tiempo, pero muchas veces sucede que los niños no terminan de concentrarse ni en una cosa ni en la otra, entonces, se distraen fácilmente. Esto puede resultar en niños hiperactivos, que se agotan fácilmente de la actividad que están realizando, y pasan de juego en juego, de estímulo a estímulo, sin poder disfrutar de lo que están haciendo porque su nivel de actividad les pide realizar más.

Claramente, no podemos culpar a los niños de uso excesivo de la tecnología, los adultos somos responsables de guiar y acompañar a los niños en su infancia. Pero muchas veces se observa, que las máquinas sirven como “niñeras”, las conversaciones en la hora de la comida han sido reemplazadas por videos a través del celular.  Pero los adultos somos los primeros que no educamos con el ejemplo, ¿Cuántas veces hemos notado que, en una cafetería, por ejemplo, un niño le habla a su madre o padre y éste apenas le contesta dado que está usando el celular? En esos momentos le estamos enseñando lo que es importante y lo que no lo es.

También a los adultos nos excede qué está viendo el niño, los videos se reproducen automáticamente, por lo cual, cuando termina un video, empieza otro con un contenido desconocido. Puede ser un contenido no apto para los más chicos, puede ser sexual, violento, e inclusivo peligroso para sí mismo. Muy conocidos los casos de Momo que atenta contra la seguridad del niño e incluso de sus allegados. Hay Niños asustados, niños con miedo, y a veces ni nos damos cuenta. También destacamos al Ciberacoso o Grooming. Los adultos que se esconden en perfiles falsos, que agregan a niños y adolescentes a sus redes sociales con intención de atraerlos es una problemática que recorre a todos los países del mundo. Las estadísticas son alarmantes, el grooming se puede dar a través de cualquier medio digital que permita la interacción entre dos o más personas, como redes sociales, correo electrónico, mensajes de texto, sitios de chats, páginas de juegos en línea, entre otros. Para evitar que un niño sufra de Grooming, se recomienda que los padres vigilen lo que los niños están viendo, con quién están chateando, usar softwares que aumenten la seguridad de las redes, antivirus y contraseñas seguras. También es necesario educar y concientizar a los chicos para que puedan reconocer cuando están una situación de Grooming, y puedan pedir ayuda.

Nos parece importante destacar qué hacer ante un caso de Grooming: Es importante no borrar ni modificar la evidencia del contacto del menor con la persona: fotos, chats, y datos de contacto sirven como prueba para poder presentarse en cualquier comisaría cercana de manera inmediata y hacer la denuncia. En cualquier dependencia policial tienen la obligación de tomarla. Luego de hacerla, recomiendan a su vez preservar esas pruebas. (Diario el Perfil)

Como último consejo, debemos tener en cuenta que para que los niños aprendan el uso adecuado de la tecnología, nosotros también lo debemos aprender. Existen dos extremos, adultos hiperconectados al igual que los niños, y adultos que no saben nada de tecnología. Ambos casos son peligrosos. Los adultos que están constantemente con medios tecnológicos, enseñan a sus hijos que eso es normal, a demás, que no interactúan lo suficiente con ellos en la vida diaria. Pero también aquellos padres que no saben utilizar la tecnología suponen un riesgo por falta de conocimiento: si un adulto no sabe cómo manejar un dispositivo, o no se interesa por ver cómo funciona, no podrá realizar las intervenciones necesarias para que el niño utilice correctamente el dispositivo. Los adultos deben saber cómo funciona para evaluar si su hijo, sobrino, primo, está utilizando las redes sociales de una forma adecuada para su edad. Lo mismo sucede con otros adultos allegados a los niños, como los docentes, que deben educar a sus alumnos en el uso correcto de los dispositivos, en las aplicaciones lúdicas y educativas saludables y en los riesgos que corren al exponerse a hablar con extraños, a subir todo el tiempo qué están haciendo, con quién están. Hay que utilizar el conocimiento a favor, el conocimiento en pos de crear un lugar más seguro para los niños y adolescentes.

Por: Debbie Simil -Licenciada en psicología - Perfil Público

Bibliografía

Asenjo, I. (2018). La 'Generación Alfa', los niños 'hiperconectados' que influyen en la tecnología del hogar. En Burgos Conecta. https://www.burgosconecta.es/padres-hijos/educacion/generacion-alfa-ninos-20181024174409-ntrc.html

https://www.infobae.com/tendencias/2016/12/12/hiperconectados-pero-infelices-asi-es-la-generacion-z/

https://www.tribunaavila.com/blogs/on-air/posts/ninos-hiperconectados-ninos-mas-felices

https://www.argentinacibersegura.org/noalgrooming/index

Milan, A. (2018 ) “Adolescentes hiperconectados y felices”. Teconte: España

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