Ingesta y salud mental – Radio CambiodeHábitos

  • Autor de la entrada:
  • Categoría de la entrada:Biblioterapia

La privación voluntaria de los alimentos ha sido una forma donde grandes personajes históricos, como Buda y los profetas, se han despojado de lo material para poder trascender. En el lado opuesto, los jeques y reyes gozaban de grandes banquetes donde se disponían a comer en excesivas cantidades para festejar.

Los complejos mecanismos neuroquímicos cuyo pivote es el hipotálamo, centro nervioso que se localiza en la base del cerebro, por lo general se encargan de la conservación de un peso estable y regulan nuestro apetito en función de nuestras necesidades. Lo que constituye el objeto de esa regulación no es el peso en sí, sino el almacenamiento de grasa en el cuerpo; (Apfeldorfer, 2004). Pero en la regulación de la ingesta también aparecen los mecanismos de condicionamiento, el cuerpo aprendió a reconocer la cantidad de comida que usualmente se ingiere y entonces regula nuestro apetito en función de ello.

Las personas que restringen su ingesta, tienen una relación con la comida de corte obsesivo: piensan en lo que podrían comer y también se reprochan de lo que comieron.

Stanley Schachter en 1974 ha descrito que, quienes padecen obesidad, tienen un comportamiento externalista. Esto quiere decir que estas personas son más sensibles a las señales externas, a los estímulos que provienen de los alimentos que le resultan tentadoras, y no se fijarían tanto en las señales internas del apetito. Pero las personas no sólo se fijan en los estímulos externos en relación a la comida, sino que sus funciones ejecutivas están más volcadas al mundo exterior, haciendo de las personas con obesidad, personas más observadoras y receptivas.

Los requisitos de la Asociación Americana de Psiquiatría para un diagnóstico de anorexia incluye: 1) Rechazo a mantener un peso corporal normal (pérdida de peso para mantenerlo por debajo del 15% respecto al fisiológico o incapacidad de mantener un peso suficiente para la aparición de la menarquía). 2) Temor intenso a ganar peso; aunque se tenga un peso inferior al normal. 3) Distorsión en la manera de percibir el peso, la forma o el tamaño del cuerpo. 4) En las mujeres amenorrea. (Inf Ter Sist Nac Salud, 2000)

El diagnóstico de bulimia nerviosa incluye los siguientes criterios: 1) Episodios recurrentes de atracones de comida, producidos al menos 2 veces por semana en los últimos 3 meses. 2) Sentimiento de que no se puede controlar la conducta alimentaria durante estos episodios. 3) Vómitos autoinducidos, empleo de laxantes o diuréticos, o realización de ejercicio dirigido a perder peso. 4) Preocupación excesiva y persistente sobre el peso y la forma del propio cuerpo. (Inf Ter Sist Nac Salud, 2000)

El diagnóstico de Obesidad, en el DSM V llamado “Trastorno de atracones” se define como La ocurrencia de episodios recurrentes de atracones que se caracteriza por los dos hechos siguientes: 1. Ingestión, en un período determinado (p.ej. , de un período cualquiera de dos horas), de una cantidad de alimentos que es claramente superior a la que la mayoría de las personas ingerirían en un periodo similar en circunstancias parecidas. 2. Sensación de falta de control sobre lo que se ingiere durante el episodio (p.ej. , sensación de que no se puede dejar de comer o no se puede controlar lo que se ingiere o la cantidad de lo que se ingiere).

La Etiopatogenia de la obesidad y de la bulimia y anorexia se caracterizan por ciertos factores:

Factores biológicos: en la obesidad se ha obtenido evidencia de que los gemelos homocigóticos, aun cuando crezcan separados, sus pesos siempre son parecidos y que el peso de los hijos casi siempre es parecido al de sus padres biológicos, incluso cuando hayan sido adoptados, apoyan el papel de los genes en la etiología de la obesidad. En la bulimia y anorexia también se ha comprobado la intervención de los genes en gemelos y se destaca mayor frecuencia en las mujeres. A su vez, interfieren factores bioquímicos, donde están alterados los sistemas de neurotransmisión cerebral

Factores ambientales: El desarrollo económico y tecnológico ha interferido con el ritmo de la sociedad, prevaleciendo el confort y el sedentarismo. La sociedad del consumo es un gran problema para los sujetos con obesidad, ya que se ven constantemente expuestos a imágenes de comidas abundantes, a través de las publicidades de televisión, de diarios, revistas. En cuanto a las personas con bulimia y anorexia también la sociedad de consumo los afecta dado que en esas mismas publicidades, se destaca el cuerpo ideal como norma a seguir.

Siempre que hablamos de que algún trastorno se instaure en un sujeto, hablamos de vulnerabilidad y factores desencadenantes. Si bien, como hemos visto, hay cierta predisposición biológica en estos sujetos, es necesario recordar que no hay linealidad entre esta predisposición y la instauración del trastorno alimentario. Es necesario contemplar aquellos factores individuales que han gatillado el desencadenamiento de la bulimia, anorexia u obesidad.

Un estudio realizado por Bravo del Toro, et al. infiere que los rasgos de personalidad característicos en las personas con obesidad son que tienden a actuar pasivamente, carecen de seguridad en sí mismos en diversas situaciones, y limitan su medio social y sus conocidos a unos cuantos.

En cuanto a la bulimia y anorexia, son dimensiones psicológicas fundamentales cuando ya se ha instaurado el cuadrolas siguientes: la obsesión por la delgadez, la bulimia o tendencia a perder el control mediante atracones, la insatisfacción corporal, el sentimiento de ineficacia, el perfeccionismo, la desconfianza interpersonal, la dificultad para reconocer sus sentimientos y las sensaciones viscerales de hambre/saciedad, el miedo a la madurez, la autosuperación y renuncia al placer, la impulsividad y la inseguridad social. (Inf Ter Sist Nac Salud 2000)

Con respecto al tratamiento psicológico de la bulimia y anorexia se destacan las terapias Dirigidas a determinados factores como: la maduración psicosexual, la aceptación del papel adulto, la mejoría de disfunciones familiares si existen previas o a consecuencia de la enfermedad, al desarrollo de habilidades sociales y el aprendizaje de nuevas respuestas ante el estrés. En ocasiones pueden beneficiarse de la participación en grupos de autoayuda. Terapias específicas: Las más eficaces son las de exposición con prevención de respuesta y la terapia cognitivo-conductual. La exposición con prevención de respuesta incluye exponer a las pacientes a los estímulos que normalmente les llevan a darse atracones o a vomitar o a la alimentación y evitar la respuesta. La terapia cognitivo-conductual les ayuda a modificar su sistema erróneo de creencias, la distorsión de su imagen corporal, la búsqueda de asemejarse a modelos publicitarios, las expectativas de que van a ser más amadas a menor peso, el perfeccionismo extremo etc. La terapia psicológica debe aplicarse siempre, tanto a nivel ambulatorio, como hospitalario e incluso como tratamiento preventivo de recaidas. (Inf Ter Sist Nac Salud 2000)

Cuando se trate a personas con obesidad, Lafuente (2011) recomienda tener en cuenta los siguientes lineamientos: Cambios en la dieta, ejercicio y actividad física, Cambios en el comportamiento, Medicamentos con receta para adelgazar, Cirugía para bajar de peso. La terapia cognitiva conductual también resulta beneficiosa para este tipo de Trastorno. Los módulos claves en los diseños de tratamiento son los de motivación y los de psicoeducación: Uno de los métodos para fortalecer la motivación es la entrevista motivacional como complemento a las estrategias convencionales. El objetivo es promover la voluntad de cambiar las áreas en las que muestran más indecisión y ambivalencia. Hacer este planteamiento supone una confrontación activa del paciente con sus propias conductas y sus creencias y sugiere que hay otras opciones posibles y mas adecuadas para sus patrones habituales de conducta que sería oportuno incluir, por lo tanto promueve el autocuestionamiento (13). Unos pacientes consideran la pequeña reducción de peso como algo insuficiente.

En cuanto a la psicoeducación, se deben tratar los temas de alimentación: conocimiento de la alimentación sana, efectos del sobrepeso en el cuerpo y la salud, factores que favorecen el desarrollo de la obesidad, autoobservación y realización de las prescripciones, desarrollo de objetivos realistas de peso y mantenimiento, inclusión de objetivos parciales y progresivos, desarrollo de pros y contras del cambio.

Las consecuencias a nivel biológico de la anorexia biológica se pueden describir en:

  • Disminución anormal en la frecuencia cardíaca y la presión arterial, indicando que el músculo cardíaco está debilitado. El riesgo de falla cardíaca incrementa a medida que la presión y la frecuencia cardíaca bajan.
  • Reducción en la densidad de los huesos (osteoporosis) que resulta en huesos débiles y frágiles.
  • Pérdida de músculo y debilidad muscular.
  • Deshidratación severa que puede resultar en falla renal.
  • Sensación de desmayo, fatiga y debilidad general.
  • Cabello y piel secas; la pérdida de cabello es común.
  • Crecimiento en todo el cuerpo, incluyendo la cara,  de una capa fina de cabello conocido como lanugo en un esfuerzo de conservar el calor corporal.

En cuanto a la Bulimia Nerviosa puede llevar a latidos cardíacos irregulares y posible falla cardíaca y muerte. El desbalance electrolítico es causado por deshidratación y pérdida de potasio, sodio y cloro por parte del cuerpo por resultado de las purgaciones. Ruptura gástrica potencial durante los períodos de atracón. Inflamación y posible ruptura del esófago debido al vómito frecuente. Caries dentales y destrucción de los dientes debido al contacto con los ácidos estomacales durante el vómito frecuente. Movimientos intestinales irregulares y constipación crónica como resultado del abuso de laxantes. Úlceras pépticas y pancreatitis.

Consecuencias de salud del Trastorno por Atracón 

  • Presión arterial alta.
  • Niveles altos de colesterol.
  • Enfermedad cardíaca como resultado de los niveles elevados de triglicéridos.
  • Diabetes mellitus tipo II.
  • Enfermedades de la vesícula biliar.

Por: Debbie Simil -Licenciada en psicología – Perfil Público

Bibliografía

Apfeldorfer, G. (2004). Anorexia, bulimia y obesidad. Siglo XXII editores: México.

Borrego Hernando, O. (2000).Tratamiento de los trastornos de la conducta alimentaria: Anorexia y Bulimia en  http://www.mscbs.gob.es/fr/biblioPublic/publicaciones/docs/anorexia.pdf

Rodríguez Scull, L. E. (2003). Obesidad: fisiología, etiopatogenia y fisiopatología. Rev Cubana Endocrinol v.14 n.2 Ciudad de la Habana

Bravo Del Toro, A. et al. (2011) “Rasgos de personalidad en pacientes con obesidad”. Revista Enseñanza e Investigación en Psicología. Vol 16, Num. 1: 115-123. México.

LaFuente, M. (2011) Tratamiento cognitivo conductual de la obesidad.

Gomez del Barrio, J.A., García Gomez, M., Corral Collantes, L. P. (2009). Convivir con los Trastornos de Conducta Alimentaria: Anorexia, Bulimia y Trastorno por atracones. Madrid: Médica Panamericana.

 Neda feeding and hope https://www.nationaleatingdisorders.org/consecuencias-de-salud-de-los-trastornos-alimenticios