Entrevista a Susana Isabel Pereira Úmerez – Licenciada y Magister en Psicología

  • Licenciada en Psicología – Universidad Católica Andrés Bello
  • Máster en Psicología Clínica – Universidad Complutense de Madrid
  • Especialista en Psicooncología y Cuidados Paleativos – ISEP CEU

 

 

 

 

Gracias Susana por permitirme este espacio para que te conozcamos un poco más. Bueno, para comenzar… ¿Cuántos años hace que ejercés como psicóloga?

Hola Lara, un gusto saludarte. Para empezar me gradué en 1996, trabajé un año y en el ‘98 me fui a estudiar el postgrado en Madrid, en la Universidad Complutense.

Sos de Venezuela… Honestamente conozco muy poco de allá con respecto a sus universidades… ¿Dónde estudiaste y cuál es el enfoque teórico que dicha facultad tiene?

Estudié en la Universidad Católica Andrés Bello, en Caracas, me gradué como Licenciada en Psicología. En esa universidad se obtiene un título sin mención, se hacen prácticas en las grandes áreas de la psicología (escolar, clínica, industrial, psicopatología, etc.) para tener una visión general y luego se toma la especialidad posteriormente. El enfoque tanto en pregrado como en postgrado es Cognitivo-Conductual.

Luego de egresarte como psicóloga, te especializaste (con Posgrado y Máster) en psicología aplicada a los cuidados paliativos y psicooncología… ¿Qué te llevó a elegir esta rama tan dura y empática? Es un regalo pensar que existen profesionales como vos que se dedican a eso.

Siempre me gustó mucho la medicina y todo lo relacionado con la vida del hospital. Pero tuve claro que no quería estudiar medicina porque habría tenido que dejar de lado otras actividades que me apasionan tanto como la psicología, como son el running y la alta montaña, así es que busqué especializarme en Psicología Clínica y de la Salud y luego en Psicooncología.

Leí que fuiste docente de Posgrado ¿Cómo y cuándo surgió la idea de desarrollarte como profesora?

Cuando regresé a Caracas de la especialización en Madrid, la dirección de uno de los postgrados de la Universidad donde estudié estaba buscando un profesor con el enfoque en el que yo me había especializado; me pareció un gran reto para mi y además el momento oportuno para retribuirle a mi casa de estudios un granito de arena por la formación recibida… y así fue, durante 17 años disfruté de la docencia.

¿Cuál es tu experiencia al respecto?

Mi experiencia fue gratamente satisfactoria, además me dio la oportunidad de mantenerme al día estudiando mucho para poder preparar las clases con la información más reciente y para poder responder las preguntas de mis alumnos. Fue además un desafío tecnológico, pues cada grupo de estudiantes de alguna forma exigía ajustar mis clases a sus demandas actuales y digitales. Fue muy satisfactorio poder avanzar en ambos sentidos.

¿Qué te llevó a dejar de ejercer?

La situación de mi país me obligó a emigrar. El sueldo de la universidad era ridículo, era preferible donarlo, pero en realidad no fue eso lo que me hizo dejar de ejercer, sino la situación del país en general: la escasez de alimentos, de medicinas, la inseguridad y la inflación tan fuerte que hace que lo que ganes no sirva para reponer un repuesto del auto. Tengo un escarabajo año 98 (que dejé allá) y cuando debí pedir prestado a mis padres para cambiar los neumáticos, supe que tenía que irme.

Teniendo un trabajo full-time en una clínica y clases una vez a la semana en la universidad y no siendo capaz de cubrir mis propios gastos me empujó a salir.

Paralelamente a eso participé activamente en las protestas del año pasado durante 4 largos meses, pero cuando se evidenció las represalias de la Guardia Nacional contra la población civil y, además, se conocieron historias de torturas y crímenes por su parte, supe que no había más que hacer ahí.

Nunca pensé que tendría que salir de mi país, pues tenía trabajos estables, pero la verdad es que la realidad de mis pacientes oncológicos pasó de ser una realidad esperanzadora a una realidad de muerte, cada semana debía despedirme de pacientes que, por no tener acceso a los medicamentos de su tratamiento, su vida se veía rápidamente reducida a una agonía injusta. Me sentía en la puerta de un avión embarcando a mis pacientes para el cielo y decidí que eso tampoco era algo que quería seguir haciendo.

No sé si debería contarte todo esto, pero la verdad es que fueron muchas las razones para dejar de ejercer. Allá tengo trabajo pero las circunstancias en las que se viven son insostenibles para mi.

Fuiste disertante e invitada en diferentes Congresos, Programas y Jornadas. ¡Qué orgullo! ¿Cómo empezó este recorrido? ¿Qué tenés para contar al respecto?

Creo que como docente y como profesional en un área en la que pocos quieren ejercer, siempre hay mucho que decir para motivar a la generación de relevo a formarse y a desarrollarse en el área.

Próximamente vas a estar dictando dos cursos virtuales en Cambio de Hábitos, los titulaste como “Psicooncología” y “Burnout” ¿Querés contarme un poco en qué van a consistir?

En relación al primer curso, los familiares o los cuidadores de los pacientes suelen dedicarse en cuerpo y alma al paciente y perder de vista su bienestar personal: olvidan sus hobbies, ponen de lados sus distracciones por dedicarse por completo al otro, llegando al punto de la extenuación. Considero fundamental atender a este grupo y ayudarlos a comprender lo que le pasa a su paciente y las consecuencias que eso implica en ellos mismos. En la medida que esto se logra, la relación paciente-familiar es mucho más llevadera y la comunicación entre ambas partes es mucho más efectiva.

Durante mi trayectoria laboral siempre he sentido que el personal sanitario está muy desasistido acerca de cómo reconocer en sí mismo cuando está agotado o en «Burnout”, considero necesario sensibilizar a este grupo al respecto. Muchas organizaciones sanitarias no se ocupan mucho de la salud de su personal sanitario, sólo de su efectividad, y estoy convencida que es cada persona quien debe
ocuparse de sí mismo.

¿Qué te llevó a elegir esos temas (puntualmente Burnout)?

A lo largo de mi experiencia profesional aprendí a ver en los demás cuando están agotados y podía identificar reacciones inadecuadas, mal humor o conductas de rechazo hacia pacientes por padecer este síndrome. Siempre fui muy consciente de que es algo que no quería que me ocurriera y he buscado oportunidades de practicar actividades incompatibles con mi actividad laboral que renovarán mis energías.

¿Ya habías dictado algún curso con esta modalidad (de forma virtual y a distancia)?

No, he realizado cursos a distancias pero siendo yo participante.

¿Cómo surgió la propuesta/idea?

En mi experiencia profesional, siempre sentí que una de las cosas que más agradece el paciente es que se le brinde un espacio al cuidador para que pueda desahogarse y para que pueda comprender algunos aspectos importantes que atraviesa el paciente en su proceso de tratamiento. Además los médicos tienen poco tiempo y a veces les falta disposición para hablar con los familiares, de manera que las relaciones de los mismos pueden tornarse difíciles sobretodo por el desconocimiento en algunos temas fundamentales en cuanto al manejo de la situación de enfermedad.

¿Cómo conociste a Hugo?

Me solicitó por Linkdin creo, me escribió un par de correos sobre la plataforma, le mandé mi Currículum y me pidió alguna propuesta de cursos que yo quisiera dar y luego tuvimos una videollamada.

Admito que no tengo idea si estas propuestas tengan sentido para la gente, pues en muchos casos la gente no tiene lo que en psicología se llama “Consciencia de Enfermedad”, es decir no entiende que está en Burnout o que necesita el apoyo psicológico siendo el cuidador de un paciente crónico. Al preguntarle a Hugo al respecto, me recomendó que esperáramos a darle promoción los curso a ver qué sucedía. Veremos…

En relación a tu ejercicio profesional… ¿Sentís que la población de personas que padecen cáncer haya crecido?

Creo que sí, pues cada vez aparecen formas más efectivas de detección de cáncer en estadios más precoces, por lo que hay más gente enferma, pero también mayores oportunidades de curación.

¿La demanda en cuanto a contención, seguimiento, educación y, también, acompañamientos a las familias, es proporcional a las personas enfermas? ¿O notas que sean espacios difíciles de generar?

Son espacios difíciles de general y a los servicios de salud les resultan poco rentables.

¿Cuáles son las problemáticas más usuales con las que te topas?

En relación al acompañamiento de las familias, los duelos anticipatorios y la falta de comunicación, lo que se conoce como la “Conspiración del Silencio” que consiste en
que nadie habla del tema y pretendemos que el tema no existe pero cada quien lo sufre en silencio.

¿Cómo es el abordaje y la contención? Es decir, ¿se trabaja interdisciplinariamente?

Correcto, la forma de obtener resultados más efectivos en a través del manejo interdisciplinario. Incluso si se puede visitar al paciente en su casa y abordar a la familia es ideal; ponerse de acuerdo en el equipo es muy útil para todos mantener la sintonía acertada de lo que se hace y se dice en cada caso.

¿Cómo es la población de profesionales que trabajan en cuidados paliativos? ¿Escasean? ¿Hay muchos?

Es escasa, esa es un área que no a mucha gente le gusta y en la que el manejo de los tiempos es distinta a la del setting en un consultorio, por eso creo que a muchos profesionales no les gusta, a veces vas a visitar a un paciente hospitalizado y tienes
que esperar a que coma, porque cuando tu llegaste es cuando quiere comer, o viene la enfermera a darle una medicación o lo llevaron a un exámen y hay que esperarlo. A muchos profesionales no les gusta esperar por el otro, además hay situaciones en las que puede que veas cosas desagradables y muchos profesionales evitan eso.

Para ir cerrando… ¿Qué desafíos creés que tenga la Psicología a futuro? ¿Por qué?

La psicología actual tiene muchos desafíos porque el individuo ha ido cambiando y sus problemas también, el uso excesivo de la tecnología, la deshumanización de muchas áreas, el aislamiento ya que cada vez más las cosas se resuelven a través de una computadora y las relaciones interpersonales han cambiado, pero las seguimos necesitando; los problemas y las adicciones tecnológicas que han aparecido. Así como desarrollar y favorecer la herramienta tecnológica como aliado del individuo y no como agente aislante. Estoy convencida que la psicología cada día tiene muchos nuevos retos.

¿Quisieras agregar algo?

No por ahora.

¡Muchísimas gracias por tu colaboración!

Gracias a ti.

Entrevistadora: Lic. Lara Velázquez (UBA), formándose en TCC.
Pasante de Cambio de Hábitos.
laramariavelazquez@gmail.com