El Trastorno Limite de Personalidad

TRASTORNO LÍMITE DE LA PERSONALIDAD ¿QUÉ ES?

El trastorno límite de la personalidad es una diagnóstico mucho más usual de lo que se cree. Se trata de una patología en la que las personas presentan el pensamiento, la conducta y la emoción dicotomizadas y extremas, con dificultades para llegar a algún tipo de síntesis. Esto queda expresado en la necesidad que tiene el sujeto de aceptarse a sí mismo tal como es en se momento y, simultáneamente, la necesidad de cambio. Por otro lado, temen volverse competentes debido a que esto los llevaría a perder la ayuda o apoyo que están recibiendo y, además, al recibir dicha ayuda, autoafirman su idea de que solos no pueden y necesitan de la misma en su accionar en las distintas (casi todas) esferas de sus vidas.

Origen

Se cree que el origen o la causa de dicho trastorno tiene que ver con una desrregulación emocional ocasionada por una disposición biológica que, a partir de cierto contexto ambiental (invalidante) y determinada transacción entre estos dos factores durante el desarrollo, conlleva a padecer dicha patología. Como se mencionó anteriormente, el resultado de este interjuego de variables es una gran desrregulación emocional definida por una alta sensibilidad a estímulos emocionales; un respuesta muy intensa a los mismos y un retorno lento a la calma emocional que ha provocado dicha excitación emocional. Esto genera entonces la combinación de un sistema de respuesta emocional hipersensitivo con una incapacidad de modular las fuertes emociones resultantes y las acciones asociadas
a ellas. De esta manera, además, la persona presenta una labilidad emocional que genera impredictibilidad conductual junto con una inconsistencia cognitiva que, consecuentemente, interfiere en el desarrollo de la identidad, evidenciándose esto en una desregulación del sentido del yo (problemas de identidad, sensación de vacío), alteración cognitiva, dificultades para generar y sostener vínculos interpersonales, errónea y disfuncional autorregulación emocional y muy baja tolerancia al malestar (generando intentos desadaptativos de resolución de problemas)

Con qué terapia tratar

Por estas razones, se ha comprobado que resulta eficiente para este tipo de pacientes-clientes combinar y complementar la formación en habilidades (grupal preferentemente) junto con un tratamiento psicoterapéutico, basado en estudios empíricos. El tratamiento adecuado para estos casos es la llamada terapia dialéctico conductual de Marsha M. Linehan, la cual aparece como la más efectiva, eficiente y eficaz para las personas que presentan TLP: La TDC pertenece a la llamada tercera generación de terapias psicológicas que, haciendo énfasis en el contexto y la función, incorporan a los planteamientos conductuales y cognitivos clásicos conceptos como la atención plena, los valores, o la aceptación. (Hayes, Villate, Levin y Hildebrandt, 2011)

Visión dialéctica del mundo

La perspectiva dialéctica es uno de los aspectos más característicos de la TDC, y supone un factor diferenciador respecto a otras terapias cognitivo conductuales (Chapman, 2006). La visión dialéctica de la realidad, el mundo y la conducta puede sintetizarse en los siguientes puntos (Linehan, 1993b):

1. La realidad está formada de partes que se interrelacionadas y que funcionan como un todo: las conductas de un individuo no pueden entenderse de forma individual, sino como partes de un amplio repertorio dentro de un ambiente complejo. Si un sujeto aprende habilidades, por tanto, deberá aprender también otras relacionadas y capacitarse, al mismo tiempo, para influir sobre el ambiente para poder llevar a cabo su aprendizaje.

2. La realidad es un conjunto de fuerzas que se oponen entre sí. El sujeto con TLP está atrapado en polaridades y es incapaz de conseguir la síntesis. El terapeuta debe ayudar al paciente a lograr una síntesis viable, entre, por ejemplo, su necesidad de aceptarse a sí mismo tal cual es y su necesidad de cambiar.

3. La naturaleza fundamental de la realidad es el cambio o proceso, el individuo y el ambiente llevan a cabo una transacción continua; la terapia se concentra en ayudar al paciente a estar cómodo con el cambio.

Sin embargo, como se mencionó previamente, dicho tratamiento, idealmente, debe ser combinado con el grupo de aprendizaje de habilidades habiendo cierta interdisciplina y comunicación entre todos los profesionales. Por supuesto, en la mayoría de los casos, también es necesario complementar junto con un tratamiento psicofarmacológico el cual, generalmente, combina ansiolíticos, con antidepresivos, estabilizadores del ánimo y antipsicóticos atípicos (lo más nuevos, con menores efectos adversos).

Escrito por: Lic. Lara Vazquez. laramariavelazquez@gmail.com

Referencias bibliográficas :
- Lineham, M (2003) Manual de tratamiento de los trastornos de personalidad límite. Barcelona: Paidós.

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